Responsabilidad Social Empresaria: ¿Moda, o modo de gestión?

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En los últimos años ha comenzado a tener auge el término Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Las empresas realizan “buenas prácticas” buscando solidarizarse con la comunidad y el medio ambiente.   Pero ¿por qué lo hacen? ¿Todo lo que muestran las empresas es RSE? En esta nota vamos a repasar los motivos por los cuales esta tendencia comienza a ser cada vez más frecuente en el mundo organizacional.

Por definición, las empresas son organizaciones que se crean con el fin de generar valor económico para sus integrantes. El mundo capitalista llevó esta concepción al extremo, generando corporaciones multinacionales y millonarias. Rápidamente los efectos de este modelo comenzaron a impactar en nuestras realidades de una manera negativa: contaminación ambiental, desigualdad entre clases sociales, deforestación, extinción de fauna y flora, explotación de trabajadores, entre muchos otros.

Los cuestionamientos comenzaron a acumularse ¿Será posible combinar ética y negocios? ¡Sí! Eso es lo que han comenzado a hacer muchas organizaciones. La sociedad se ha vuelto mucho más crítica que antes. Una empresa interactúa constantemente con la comunidad en que se instala, por lo cual debe ser legitimada por la misma para poder existir y realizar sus actividades.

Actualmente estamos viviendo un momento de transición hacia un nuevo modelo económico, donde las formas de producir y consumir se están transformando día a día. Las nuevas generaciones son protagonistas, incorporando desde pequeños una nueva mentalidad sustentable y de mayor respeto hacia el ambiente.

Por supuesto que no todas las organizaciones que existen en la actualidad podrán adaptarse y sobrevivir a este cambio. Serán aquellas con la flexibilidad suficiente y liderazgo visionario las que puedan llegar a cambiar el foco de su gestión, para orientarlo hacia el triple valor: social, ambiental y económico. Mantener un equilibrio entre estos aspectos es fundamental, ya que solo así tendrá un futuro sustentable a largo plazo.

La Responsabilidad Social Corporativa o Empresaria es mucho más que colaborar con una campaña de recaudación para una ONG o enviar nuestros papeles a una recicladora. Se trata de un modelo de gestión organizacional que involucra a todas sus funciones, desde el trato con sus trabajadores hasta involucrarse con los menos favorecidos de la comunidad.

Para gestionar responsablemente una organización deben cumplirse ciertas condiciones previas, como las legales. Según su grado de compromiso, una empresa puede ser más o menos responsable socialmente. Veamos estos niveles previos y sus diferencias con la responsabilidad social.

  • Obligación Social. Cumplir con las leyes y disposiciones gubernamentales necesarias. Por ejemplo: contratar a sus colaboradores bajo la ley de trabajo, pagar los impuestos, tener las habilitaciones edilicias en regla, garantizar la seguridad del trabajador y del cliente, cumplir con leyes medioambientales, etc.
  • Sensibilidad Social. Reacción ante situaciones inesperadas o necesidades nuevas, teniendo ánimo de cooperar con causas comunes.  Por ejemplo: una empresa retira su producto del mercado una vez que se reportan casos de intoxicación por su consumo en diferentes localidades, o también una organización que envía insumos básicos a una zona afectada por inundaciones, entre otros.
  • Responsabilidad Social. Planificación proactiva para actuar adelantándose a las necesidades y situaciones. Por ejemplo: una  empresa que utiliza energías renovables e insumos biodegradables, que incentiva a sus trabajadores para que tengan hábitos saludables, o que realiza proyectos educativos en comunidades marginales de su región.

Por supuesto que estas actividades de manera aislada no son suficientes para declarar como socialmente responsable a una organización. Una empresa que realiza una campaña de donación anual o eventos de concientización para el cuidado medioambiental está realizando “buenas prácticas” muy valoradas, pero eso no significa que toda su gestión sea sustentable.

La RSE implica una estrategia de negocio global, un modelo de gestión que es coherente con su misión, visión y valores organizacionales. Veamos con más detalle algunos aspectos que debe considerar una gestión integral de RSE: 

Éconómico:
• Genera y distribuye riqueza
• Cadena de valor
• Satisface necesidades
• Innovación
• Competitividad
• Genera empleo
• Aplica conocimiento

Social:
• Fomenta el desarrollo personal y social
• Transparencia
• Aumenta la empleabilidad
• Inclusión social
• Equidad y justicia
• Calidad de vida
• Derechos Humanos

Ambiental:
• Reducción
• Reciclaje
• Reutilización
• Preserva la biodiversidad
• Eco-eficiencia
• Investigación y desarrollo
• Concientización

Estamos viviendo un momento clave como humanidad y son los dirigentes de las organizaciones quienes deben convencerse de la necesidad de alinear sus estrategias con la nueva economía que se está gestando. Hay que acabar con el mito de que solamente las grandes empresas pueden realizar acciones de RSE. Todos podemos realizar acciones valiosas, que tengan un impacto positivo en nuestra sociedad y su calidad de vida.

Llegó la hora de asumir nuestras responsabilidades y comenzar a actuar en consecuencia. Por nosotros mismos, por los que nos rodean y por el nuestro planeta.

¿Crees que las organizaciones de las que formas parte pueden comprometerse más?

¡Contanos! Nos interesa tu opinión

Marlene Pruvost

Responsable Operativa – Gestal Consultora

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