Las 7 competencias clave para emprender

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Empecemos por definir lo que es una competencia, ya que suele ser confundido su significado. El concepto de competencia es multidimensional e incluye distintos niveles como: saber (conocimientos), saber hacer (habilidades, destrezas), y saber ser (actitudes y valores que guían el comportamiento).

Por lo tanto, podemos decir que una competencia es la capacidad de integración y activación de estos tres saberes para llevar a cabo adecuadamente un papel, un desempeño, una actividad o una tarea en el mundo en el que nos desenvolvemos.

¿Qué es ser “emprendedor”?

Un emprendedor es aquella persona que identifica una oportunidad y organiza los recursos necesarios para tomarla. El emprendedor es  aquel que  empieza un proyecto por su propia iniciativa asumiendo sus riesgos.

¿Sabías que dos de cada diez argentinos son dueños de un emprendimiento? Así lo indica el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el estudio más conocido del mundo sobre la actividad emprendedora. ¿Por qué no ser uno de ellos?

Aquí te acercamos 7 competencias fundamentales que se reconocen en un emprendedor, para que puedas desarrollarlas y estés listo para lanzarte a tu proyecto:

  1. Proactividad: Esta es la competencia indispensable en un emprendedor ya que como se puede imaginar, no existe emprendimiento donde no hay iniciativa. Donde otras personas ven problemas, los emprendedores ven oportunidades y toman la iniciativa para convertirlas en situaciones ventajosas.
  2. Pasión: El deseo personal es el principal motor de sus acciones. Los emprendedores se entregan a su actividad con cuerpo y alma para lograr las metas y objetivos trazados. Es por la pasión que siempre buscan cómo mejorar la calidad y eficiencia de sus productos o servicios. Y no solo importa la pasión personal, sino también la colectiva. Es esencial saber transmitírsela al equipo de trabajo. Un claro ejemplo donde se ve reflejada esta competencia fue Steve Jobs (cofundador de Apple) ya que siempre logró motivar a sus empleados y contagiarlos de su pasión. Y como él decía: “no se trata solo de TU sueño, sino de convertirlo en el sueño de TODO tu equipo.”
  3. Orientación a resultados: Esta es otra de las características clave, porque sin ella, pocas cosas se moverían. Los retos personales son impulsados por las metas y objetivos que se establece el emprendedor a corto y a largo plazo. Saben dónde quieren llegar y para ello deben marcase objetivos cuantificables.
  4. Perseverancia: los exitosos nunca abandonan su empeño a pesar de la dificultad que implicar comenzar algo de cero. Al contrario, son persistentes y no se desaniman ante los obstáculos sino que les hacen frente hasta alcanzar sus metas.
  5. Flexibilidad: Ser emprendedor significa correr riesgos y comprender que la posibilidad de un fracaso siempre existe. Implica no sentirse incómodo en situaciones que conllevan cambio e incertidumbre, al contrario, son adaptables y flexibles, siempre tienen un plan B si algo sale mal.
  6. Autoconfianza: El emprendedor es optimista y seguro. El convencimiento de ser capaz de realizar una tarea adecuadamente o tomar decisiones para resolver un problema son imprescindibles. De tener confianza en uno mismo y en las propias habilidades y capacidades surge la actitud positiva que lleva al éxito.
  7. Liderazgo: Los mejores emprendedores orientan a otras personas a seguirlas y trabajar junto a ellos. Saben vincularse con diferentes tipos de personas para establecer acuerdos, ofrecer feedback e inspirar valores. Debido a su capacidad y actitud visionaria es un referente en los ámbitos donde actúa.

Es posible que no todos poseamos cada una de estas competencias por naturaleza. Eso no significa que no podamos llevar a cabo un emprendimiento. Arriesgar y tomar una oportunidad es siempre posible. Ya es una ventaja el hecho de conocer las competencias necesarias para empezar a ponerlas en práctica.

Hay que tener en cuenta que no es imprescindible que una sola persona reúna todas estas competencias. Siempre está la posibilidad de formar un equipo en donde se vean reflejadas algunas de ellas en cada uno de sus miembros, complementándose entre todos para lograr el objetivo deseado. Volviendo al ejemplo del genio detrás de Apple, podemos decir que siempre se preocupó por buscar a los mejores para armar su equipo, pues sabía que el éxito no dependía sólo de él, sino de un trabajo conjunto.

¿Y vos, con cuál de estas competencias contás? ¿Tenés amigos que reúnan habilidades que ayudarían a potenciar tu proyecto? Si es así, no esperes: estás listo para emprender.

 

 

Inés Alvarez

Pasante – Gestal Consultora

 

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